El ser humano ha perdido el contacto íntimo con la naturaleza y con ello se priva de los grandes beneficios para el bienestar físico, mental y espiritual que se pueden derivar del mismo.
Por contacto natural íntimo entendemos la relación estrecha y profunda entre el ser humano y la naturaleza que puede lograrse, en lugares remotos y silenciosos, solo si se busca y propicia.
Se trata de esa comunión con el silencio, la paz, la armonía y la belleza natural de estos sitios, al fin y al cabo, es un contacto con nosotros mismos, con nuestra esencia, una gran experiencia de conocimiento interior.
Los principios, valores y estilos de vida en nuestra sociedad son claramente materialistas y consumistas.Tienden a alejarnos de ese contacto natural, sustituyéndolo por un entorno cada vez más artificial… construcciones, ciudades… Bosques y junglas de concreto.
Este estilo de vida nos envuelve en elementos tecnológicos como autos, computadoras, celulares y electrodomésticos. Somos presos de un modelo de desarrollo que desnaturaliza e insensibiliza al ser humano.
La naturaleza tiene una energía propia, una energía mística… los ríos, los bosques, el mar, las nubes… todos podemos sentir cómo nos tranquilizan, nos relajan, nos elevan.
Pero lo que no sabés es que pueden hacer mucho más que eso… Claro, si permitimos que esa energía nos invada y compenetre…
Si meditamos profundamente, inmersos en la energía de ese contacto natural místico, lograremos algo aún más mágico.
Contactos de este tipo pueden cambiar radicalmente la vida de una persona. La fuerza interior puede ser tan poderosa, que hace a personas cuestionarse sobre valores, principios y estilos de vida, y eventualmente cambiar.
Todo contacto natural es positivo, incluso el que se realiza en el jardín de la casa, pero sus alcances y beneficios se potencian extraordinariamente cuando este se realiza en entornos inalterados por el ser humano…
Lugares remotos, silenciosos y de gran belleza escénica. Y así como cambia personas, el contacto con la naturaleza inalterada puede cambiar sociedades.
Este puede ser el motor que requiere el mundo para la formación de una sociedad más consciente, respetuosa, solidaria y armónica.
La solución está en nosotros y a la mano: propiciar una mayor conexión ser humano-naturaleza…
Buscar esos sitios naturales que nos brinden paz y silencio, darnos la oportunidad de escuchar el viento, el río, el mar, sentirnos uno con la naturaleza, llegar verdaderamente a amarla y respetarla.
Debemos procurar que niños y jóvenes tengan la oportunidad de ese contacto especial con la naturaleza, que puedan visitar Parques Nacionales u otros sitios naturales, como un simple campamento en la montaña.
Es fundamental que perciban la maravillosa energía armonizadora presente en la naturaleza para que lleguen a valorarla como un elemento fundamental en su vida.
Que puedan desconectarse al menos por momentos, de la sociedad artificial que hemos creado, y poder conectarse con ese maravilloso mundo natural, con su magia y sus misterios, con su paz…Talvez esa pueda ser la mejor enseñanza y el mejor legado que podamos dejar a las futuras generaciones…
La piedra angular que haga posible el cambio de paradigma hacia una sociedad realmente ecológica y espiritual en el futuro.
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